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Conocer a Monseñor Óscar Romero en alguna de sus palabras

01/06/2015 

El 23 de mayo fue beatificado Óscar Arnulfo Romero, asesinado el 24 de marzo de 1980 cuando tenía 62 años, bajo el lema: Romero, mártir por Amor.
Ejemplo que debe cuestionarnos a todos los cristianos. Frente a la fe de seguridad, vivamos una fe de fidelidad, construyendo una Civilización del Amor que tanto gustaba predicar a Romero siguiendo a Pablo VI y a Juan Pablo II.

Como todo mártir, nos expresa la fortaleza ante la adversidad. En esta lucha liberadora que él predicaba, hay que sufrir, si no es posible que no se esté luchando; sin dejarse engañar por el quedar bien o por querer contentar a todos. Romero fue asesinado a raíz de una homilía en la que predicó: “Ante una orden de matar que dé un hombre, debe de prevalecer la Ley de Dios que dice: no matar... Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios... Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla... Ya es tiempo de que recuperen su conciencia y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado”. Fue muy contundente con el mandamiento NO MATARÁS: defendió la dignidad del hombre y la mujer en todo momento de la vida: “Si sentimos la represión porque nos mata a jóvenes y gente que ya es grande, lo mismo es quitar la vida en las entrañas de las mujeres. También el niño en las entrañas es un hombre que por el aborto es asesinado”, aseguró.

Pero fueron muchos los gestos y palabras que nos dejó, y teniendo conciencia de que podía ser asesinado dijo lo que tenía que decir, porque para él lo importante era ser testigo del Mandamiento Nuevo.

Para conocerle más, os presentamos a Monseñor Óscar Romero en algunas de sus palabras:

La Iglesia: una, santa, católica, apostólica… y perseguida

La persecución es algo necesario en la Iglesia. ¿Saben por qué? Porque la verdad siempre es perseguida. Jesucristo lo dijo: «Si a mí me persiguieron, también os perseguirán a vosotros». Y por eso, cuando un día le preguntaron al Papa León XIII, aquella inteligencia maravillosa de principios de nuestro siglo, cuáles son las notas que distinguen a la Iglesia católica verdadera, el Papa dijo ya las cuatro conocidas: una, santa, católica y apostólica. «Agreguemos otras -les dice el Papa-, perseguida». No puede vivir la Iglesia que cumple con su deber sin ser perseguida (29-5-77).

Yo sé que he caído mal a mucha gente

Si uno vive un cristianismo que es muy bueno, pero que no encaja con nuestro tiempo, que no denuncia las injusticias, que no proclama el reino de Dios con valentía, que no rechaza el pecado de los hombres, que consiente, por estar bien con ciertas clases, los pecados de esas clases, no está cumpliendo su deber, está pecando, está traicionando su misión. La Iglesia está puesta para convertir a las personas, no para decirles que está bien todo lo que hacen; y por eso, naturalmente, cae mal. Todo aquél que nos corrige, nos cae mal. Yo sé que he caído mal a mucha gente, pero sé que he caído muy bien a todos aquéllos que buscan sinceramente la conversión de la Iglesia (21-8-1977).

Esta es la Iglesia que yo quiero

Ahora la Iglesia no se apoya en ningún poder, en ningún dinero. Hoy la Iglesia es pobre. Hoy la Iglesia sabe que los poderosos la rechazan, pero que la aman los que sienten en Dios su confianza. Esta es la Iglesia que yo quiero. Una Iglesia que no cuente con los privilegios y las valías de las cosas de la tierra. Una Iglesia cada vez más desligada de las cosas terrenas, humanas, para poderlas juzgar con mayor libertad desde su perspectiva del Evangelio, desde su pobreza (28-8-77).

Cómo saber si soy cristiano

Hermanos, ¿quieren saber si su cristianismo es auténtico? Aquí está la piedra de toque. ¿Con quiénes estás bien? ¿Quiénes te critican? ¿Quiénes no te admiten? ¿Quiénes te halagan? Conoce allí que Cristo dijo un día: No he venido a traer la paz sino la división, y habrá división hasta en la misma familia, porque unos quieren vivir más cómodamente, según los principios del mundo, del poder y del dinero, y otros, en cambio, han comprendido el llamamiento de Cristo y tienen que rechazar todo lo que no puede ser justo en el mundo (13-11-77).

La Iglesia no quiere masa, quiere pueblo

Quiere Dios salvarnos en pueblo. No quiere una salvación aislada. De ahí que la Iglesia de hoy, más que nunca, está acentuando el sentido de pueblo. Y por eso la Iglesia sufre conflictos. Porque la Iglesia no quiere masa, quiere pueblo. Masa es el montón de gente cuanto más adormecidos, mejor; cuanto más conformistas, mejor. La Iglesia quiere despertar en las personas el sentido de pueblo (5-1-78).

Ateo no es sólo el marxismo, sino sobre todo el capitalismo

Un pueblo, un hombre, donde la ternura de Dios se ha disipado, donde interesa que no exista Dios para hacer injusticias, para cometer el pecado que Dios castiga, es inspiración de un ateísmo práctico. Y por eso, ateo no sólo es el marxismo, ateo práctico es también el capitalismo. Ese endiosar el dinero, ese idolatrar el poder, ese poner ídolos falsos para sustituir al Dios verdadero. Vivimos tristemente en una sociedad atea (21-5-78).

No me interesa mi seguridad personal

Muchas gracias, señor presidente, por escucharme. Pero también quiero agradecerle el haber ofrecido proporcionarme protección si yo se la solicitaba. Se lo agradezco, pero quiero repetir aquí mi posición: que no busco yo nunca mis ventajas personales, sino que busco el bien de mis sacerdotes y de mi pueblo... Antes de mi seguridad personal, yo quisiera seguridad y tranquilidad para 108 familias y desaparecidos, para todos los que sufren. Un bienestar personal, una seguridad de mi vida no me interesa mientras mire en mi pueblo un sistema económico, social y político que tiende cada vez más a abrir esas diferencias sociales (14-1-79). Yo les quiero repetir lo que dije otra vez: 'El pastor no quiere seguridad, mientras no le den seguridad a su rebaño ' (22-7-79).

La muerte del pobre toca el corazón mismo de Dios

Nada hay tan importante para la Iglesia como la vida humana, como la persona humana. Sobre todo la persona de los pobres y oprimidos, que -además de ser humanos- son también seres divinos, por cuanto de ellos dijo Jesús que todo lo que con ellos se hace El lo recibe como hecho a Él. Y esa sangre, la sangre, la muerte, están más allá de toda política. Tocan el corazón mismo de Dios. Hacen que ni la reforma agraria, ni la nacionalización de la banca, ni otras prometidas medidas puedan ser fecundas si hay sangre (16-3-80).

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