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¿QUIÉN(ES) (DES) EDUCA(MOS) A NUESTROS HIJOS ?

16/11/2003 

El imperialismo, por naturaleza, es enemigo de toda manifestación solidaria. Es lógico que entre sus frutos se encuentre la ´desnaturalización´ del núcleo familiar, esencialmente solidario. Una de sus manifestaciones es la renuncia que ha hecho la familia a su papel educativo o, mejor dicho, la supeditación y subordinación a la que se la ha relegado, desde el punto de vista educativo, con relación a otras ´instancias´, fundamentalmente la CALLE (léase casi primariamente Medios de Comunicación o de Manipulación).

¿QUIÉN(ES) (DES) EDUCA(MOS) A NUESTROS HIJOS ?Melinda Llarandi y Manolo Araus. Matrimonio militante cristiano, padres de 3 hijas. Maestros. 1.- LA FAMILIA NO EDUCA. El imperialismo, por naturaleza, es enemigo de toda manifestación solidaria. Es lógico que entre sus frutos se encuentre la ´desnaturalización´ del núcleo familiar, esencialmente solidario. Una de sus manifestaciones es la renuncia que ha hecho la familia a su papel educativo o, mejor dicho, la supeditación y subordinación a la que se la ha relegado, desde el punto de vista educativo, con relación a otras ´instancias´, fundamentalmente la CALLE (léase casi primariamente Medios de Comunicación o de Manipulación). Es decir, desde el punto de vista educativo, la familia es más la prolongación de la calle (ambiente que crea el imperio) o de la escuela (sistema al servicio del imperio) que al revés: la calle o la escuela prolongación de la acción educativa de la fa-milia. Queríamos empezar constatando esto para así dejar claro que, al igual que un matrimonio vocacionado - expresión y visibilización de la apuesta por la fraternidad universal - debe ser un frente de batalla a la civilización de la muerte, recuperar el espacio educativo de la familia (de esa familia abierta de la que ya os hablamos, no nos referimos a otra), es profundizar este frente de batalla.2.- UNA PERFECTA FAMILIA BURGUESA. No podemos olvidar las familias cristianas que estamos instaladas en medio del mundo, en medio de un campo de batalla, aunque no queramos ´ser del mundo´. Ello se debiera traducir en una actitud de lucha que no se percibe por ningún lado y menos en el ámbito de la vida familiar. Sabemos que este es un espacio al que no queremos llevar la lucha, cansados y abatidos como estamos por las batallas que acometemos para no quedarnos ´fuera del sistema´, desinstalados en ese margen de inseguridades e incertidumbres, de violencias descontroladas, de oscuridad. O justificados por esas otras ´batallas´ que damos sinceramente en nombre de la Justicia, de la dignidad y del derecho al protagonismo. Por una u otra razón es un espacio cedido al enemigo de antemano o, todo lo más, ´pactado´ con él. Y en este pacto nos movemos (hemos echado mano de la sociología que hay sobre el tema) las familias jóvenes a las que va dirigido este trabajo (normalmente familias en donde se da un nivel socioeconómico y cultural ´medio-alto´), cuando no en el entreguismo impotente ante el ambiente (con lo cual el diagnóstico aún sería más grave). Los que vivimos en el ´pacto´ con el sistema (aún no queriéndolo estar) nos hemos instalado en el modelo ´tópico´ de relaciones educativas padres-hijos que nos sugiere el ambiente: El niño y sus cuidados, como además es un hijo casi único, y más cuando es pequeño, se convierte en el centro de atención de la vida familiar (= tiempo).  El tiempo cuantitativo, liberado al ´sistema formal´ (trabajo, estudios, etc.) es un recurso imprescindible siempre escaso para unas satisfactorias relaciones padres-hijos. Más cuando hablar, explicar, pactar, razonar, apoyar, enseñar, ayudar, participar,...se han convertido en la base de dicha relación. Estas actividades requieren mucho tiempo. Los recursos materiales se antojan igualmente imprescindibles para sostener estas relaciones, bien como elementos de apoyo ( que no les falte de nada que pueda serles útil en su educación), bien como elementos de estímulo y refuerzo. De lo que resulta, en consecuencia, que educar ´responsablemente´ a un hijo es una inversión excesivamente cara como para hacerlo con más de dos. El recurso al castigo está desprestigiado y apenas se utiliza. La toma de decisiones, sobre todo las relativas a las ´normas´ que rigen la ´convivencia´ se van primero marcando (no en todos los casos) y luego ´pactando´ (´democracia paritaria participativa´). Pero la trampa de este modelo tópico que nadie a primera vista se atrevería a criticar (y menos nosotros que estamos identificados en gran parte con él ) no puede ser más mortal. El modelo se nos revela ´perverso´ sobre todo por los frutos que le ofrece al sistema imperialista: Una familia cerrada sobre sí misma, ocupada en sí misma: un reducto privado-subjetivo de tranquilidad y satisfacción (¿quién tiene derecho a meterse en nuestros asuntos?). Una familia que ha devenido en una sabrosa unidad de consumo, eso sí, diversificado: cada edad, cada estado de ánimo, cada momento evolutivo, cada necesidad ´educativa´ de nuestros hijos, exige nuevos y ´necesarios´ consumos diferenciados. (¿hacemos la lista de nuestros consumos diferenciados´?) La familia es un espacio de experiencia ´política´ integradora. Sus formas democrático-igualitarias participativas nos van enseñando a ser los ciudadanos ejemplares del imperio. Y , si todo sale mal, no pasa nada: se trata de una familia adaptable (de alta cualificación) y de gran movilidad (baja institucionalización) que tiene sentido ´mientras dura el amor´ (eso se dice ahora).. 3.- LOS HIJOS NOS DESVELAN LA MENTIRA DE ESTA FAMILIA. . Donde, sin embargo, más nos alarma la fragilidad de esta ´relación ´ que hemos querido construir es en cómo los hijos se nos manifiestan más, pese a todos nuestros cuidados - o precisamente a causa de ellos -, como hijos de la CALLE (o sea, del imperio) que como los hijos que ´queríamos´ y que creímos estar educando para ´otras cosas´. Ellos, entre tanto, han ido adquiriendo las formas de pensar, de sentir y de actuar de su auténtico ´padre o madre´: la calle (ese espacio del que queriéndoles proteger sin que se enfrenten a él termina arrebatándonoslos). Nosotros hemos ideado un pequeño cuestionario que nos vaya permitiendo hacer una ´valoración de los daños´. Las respuestas, decididamente ´extremas´ (¿o no tan extremas?) a las mismas, serán objeto de nuestros posteriores comentarios. Este es el cuestionario:- ¿Cómo es la relación de nuestros hijos con los bienes que tienen a su alcance: tiempo, salud, educación, ropa, comida, juguetes, etc.?- ¿ Cómo es su relación con los demás, con otros niños y, sobre todo, con los adultos?.- ¿Cuál es su relación con las ´normas´? ¿Cómo está su voluntad?. 4.- ´DERECHO AL ABUSO´. . Su relación con las cosas es ABUSIVA y CAPRICHOSA. Les hemos estimulado para considerarse con el derecho para el uso y el abuso de TODO lo que tienen a su alcance sin límite de ningún tipo. Les hemos estimulado a desear caprichosamente sin criterio alguno, a no reconocer más vetos que los de la propiedad ajena perfectamente delimitada. A fuerza de tener más de lo necesario no tienen noción alguna del valor de las cosas (ni siquiera del valor material, que es el menos importante). Les hemos hecho, paradójicamente, esclavos del tener, codiciosos, poco generosos, avaros, envidiosos. Les hemos ´tasado´ y ellos quieren ´revalorizarse´ continuamente en este mercado con la posesión de tal o cual objeto, de cual o tal tiempo, de tal o cual ´marca´. Y no fomentamos eso sólo cuando ´cedemos´ a eso que llamamos caprichos sino cuando nosotros mismos nos comportamos así con los bienes: Perdemos tontamente el tiempo. Despreciamos a quien está falto de salud. Llenamos nuestro presupuesto de banalidades y priorizamos ´lo nuestro´.  Perdemos las cosas sin que pase nada, o las dejamos descuidadamente en cualquier sitio y luego las encontramos estropeadas o no las encontramos y las tenemos que sustituir inmediatamente.  Dejamos los lápices inutilizados sin sacarlos punta, los folios tirados sin rellenar, los libros estropeados sin forrar, los bolígrafos sin tapa, los rotuladores secos, los cuadernos sin terminar, renovamos las carpetas, las carteras, los estuches,... sin romper.  Comemos a la carta, usamos cuantos platos hagan falta, dejamos trozos de pan para tirar, platos con sobras. Echamos más agua de la que nos vamos a beber y más comida de la que vamos a tomar.  Me cambio continuamente de ropa y no tengo reparos en mancharla o la precaución de utilizar la ropa adecuada cuando sé que puede sufrir algún deterioro. Cuando pierdo la ropa no pasa nada. Cuando la dejo tirada en cualquier sitio sin recoger, cuando no la reparo, cuando la tiro nueva sin usar,...en el fondo me estoy comportando como si se tratara de un bien merecido y abundante al que tengo derecho sin más problema. Me dejo las luces encendidas, dejo correr el agua inútilmente, gasto innecesariamente cuando cocino, uso sin necesidad el agua caliente. Suspendo, repito curso, no tengo un horario para hacer las cosas (sólo el de llegada a casa, porque la calle es un espacio ´peligroso´ al que hay que ir accediendo poco a poco sin enterarnos que la tenemos metida todo el rato en la casa).  Tengo una ´farmacia´ en casa que me permite pensar que cuando me sobreviene cualquier enfermedad tengo conquistado sin problema mi posibilidad de salud. No caigo en la cuenta de las tonterías que compro y que podía haber evitado (echar un vistazo a cualquier cocina o a los juguetes de nuestros hijos: siempre se tienen en proporción inversa a la capacidad que el niño ha desarrollado de jugar con los demás y valorar las cosas que ya tiene).Vamos generando un estilo que justifica todo lo superficial y el niño no entiende la bronca del padre, que en determinados momentos tiene que justificar su papel educativo, cuando éste le solicita determinados ´caprichos´ que no están en la lista de los ´caprichos admitidos diariamente´. Además vamos creando la conciencia de que no hay nada que se pueda hacer sin dinero y sin tener un montón de cosas o nada que al final no pueda ser sustituido si se tiene poder material para ello. Hemos conseguido castrar las posibilidades de la creatividad y de la voluntad, a la que luego haremos referencia. 5.- TIRANOS Y EXPLOTADORES. La relación con los demás frecuentemente tiende a ser presidida por la TIRANÍA Y LA EXPLOTACIÓN. El otro está, naturalmente, para servirme. Cualquier colaboración exigida se salda con la contrapartida de la recompensa. ´Si hago esto, ¿qué me das?, ¿qué voy a conseguir?´. En la misma línea que con los bienes, la relación con los otros tiende a cosificarse: los otros son objetos de mis apetencias, de mis caprichos, de mis ´necesidades´. Se ha producido un doble fenómeno en la relación, sobre todo con los adultos, de gran transcendencia: el debilitamiento de la carga afectiva y la pérdida de autoridad. Uno y otro fenómeno suponen la práctica dimisión del papel educativo de los padres en beneficio de la calle-medios de comunicación. Lolo Rico, en su libro ´TV, fábrica de mentiras´, tiene un jugoso capítulo dedicado a la ´mamá TV´. En él va desgajando cómo el papel tradicional de la madre ha pasado a la TV. Él organiza...¡hasta el horario por el que se rige la casa!. En cuanto a la pérdida de la autoridad (y estamos diciendo autoridad y no autoritarismo) la niñez de hoy se caracteriza porque le han sido ´regaladas´ todas las conquistas de la adultez (derecho a casi todo : derecho a casi todo tipo de información sin límites, derecho al uso de casi todo, derecho a elegir desde lo que se van a poner de ropa a la comida que van a comer,... ) sin haber conquistado por sí mismos absolutamente nada. Al mismo tiempo se considera socialmente inaceptable cualquier imposición no dialogada o pactada de igual a igual entre los hijos y sus padres (desde el momento casi en que sueltan el pecho). Así las relaciones están habitualmente caracterizadas por la insolencia, el desafío, la burla y la contestación caprichosa. Como esa música os suena ¡pónganla ustedes la letra!.6.- NIÑOS CAPRICHOSOS. En tercer lugar, en relación a la conducta y a las normas, estamos consiguiendo (ya lo íbamos intuyendo) unos niños caprichosos, FALTOS DE VOLUNTAD. Condenados inevitablemente a vivir el sinsentido y a dejarse arrastrar por él. Y hay que decir que nadie se vuelve caprichoso de hoy para mañana, que cuando esta conducta se manifiesta claramente es porque ya la hemos inoculado en el día a día: una comodidad excesiva, la ley del mínimo esfuerzo, la inapetencia, la pereza, la indolencia. La falta de orden, constancia y disciplina... El perfil del caprichoso no nos es difícil de reconocer en nuestros hijos: no están dispuestos a renunciar a los deseos inmediatos, no tienen hábito para los esfuerzos concretos y frecuentes, lo quieren todo en el momento, no saben negarse nada...El niño se va convirtiendo en un tirano que obliga a llevar a cabo lo que le viene en gana, que se deja llevar por la inclinación del instante sin saber esperar y sin saber continuar. No ha aprendido a renunciar. Las consecuencias son dramáticas. El sujeto caprichoso es inmaduro y débil y posee una base deficitaria para cualquier trabajo serio que exija vencer la desidia, la apatía y la dejadez. Quien tiene una voluntad frágil no decide por sí mismo nunca. Siempre hay algo o alguien que decide por él.7.- MISIÓN EDUCATIVA DE LA FAMILIA EN LA DSI. Este es el perfil que hemos ¿exagerado? de nuestros hijos y en el que hemos querido señalar también la responsabilidad que nos atañe a los padres. Por eso concluimos, ahora sí, con la doctrina de la Iglesia a este respecto que, como siempre, se nos manifiesta luminosa y sabia. La Iglesia sitúa la tarea educativa de la familia, NADA MENOS, que en su misión ineludible de TRANSMISORA DE LA VIDA (F.C. nº 28). En virtud de la misma los padres debiéramos ser, nada menos también, que COOPERADORES DEL AMOR DE DIOS CREADOR (¡No del amor hecho a nuestra imagen y semejanza!). ´La fecundidad del amor conyugal, NO SE REDUCE, sin embargo, A LA SÓLO PROCREACIÓN DE LOS HIJOS, aun que sea entendida en su dimensión específicamente humana: se AMPLÍA Y SE ENRIQUECE con todos los frutos de la vida moral, espiritual y sobrenatural que el padre y la madre están llamados a dar a los hijos y por medio de ellos a la Iglesia y al mundo.´ (F.C. nº 28). La tarea educativa de los padres que se plantean la fidelidad a su vocación matrimonial cristiana no debe ser sin más ´entregada al enemigo´. Ésta forma parte esencialmente de su vocación. Desde ella se nos llama a educar a la construcción de la civilización del AMOR. ´Los padres deben formar a los hijos con confianza y valentía en los valores esenciales de la vida humana´ (F:C .nº37)Y a continuación se desglosan las líneas de ´un programa´ del que bien pudiéramos tomar nota. Nosotros lo vamos a esquematizar: 1.- Educación para la libertad: ´Los hijos deben crecer en una justa libertad ante los bienes materiales, adoptando un estilo de vida sencillo y austero´. ´ El hombre vale más por lo que es que por lo que tiene´. 2.- Educación para la Solidaridad-Comunión: Sentido de la Justicia y sentido del verdadero amor. ´La familia es fundamental escuela de socialidad´. 3.- Educación de la Voluntad (´Educación para la castidad´) que es la educación para la fidelidad. Sería bueno que empezáramos a dialogar estos temas.

I y E - Manuel Araus y Melida Llarandi

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