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La explotación en la fabricación de ropa cambia de criterios.

31/05/2013 

Las empresas de moda española compran en el gigante asiático una de cada cuatro prendas, pero reducen su exposición al país a favor de otros mercados más próximos como Turquía, Marruecos, Italia o Portugal, que permiten reducir el riesgo de ‘stock’ y una mayor adaptación a la demanda. China y Turquía, son el gran taller de Inditex y Mango.

Si se fija en la procedencia de la ropa que viste, podrá comprobar que su cazadora vaquera está hecha en Bangladesh, la falda de cuero en Pakistán y la gabardina en Myanmar. En 2012, las empresas españolas importaron vestuario por más de 10.800 millones de euros, una cifra que se eleva por encima de los 14.000 millones si se incluyen otros productos como fibras textiles, según los datos del Ministerio de Economía y Competitividad. La balanza comercial arroja un saldo negativo de 3.381 millones de euros.

China, Turquía, Bangladesh y Marruecos aglutinan la mitad de las importaciones de vestuario y siguen siendo los principales países de aprovisionamiento para las grandes cadenas de moda españolas, como Inditex, Mango, Grupo Cortefiel o El Corte Inglés.

Sin embargo, en los últimos años, está resurgiendo la fabricación en proximidad, que incluye, además de Turquía y Marruecos, Portugal e Italia. Así, las importaciones desde China retrocedieron un 9% en el último ejercicio y ahora se aproximan a cifras de 2009.

“La producción en proximidad tiene futuro porque producir lejos cada vez cuesta más y te obliga a reponer con dos y tres meses de antelación, lo que implica un mayor riesgo comercial y de excedente de stock”, explica Luis Lara, socio director de la consultoría Retalent y profesor en ISEM Fashion Business School, que puntualiza que, “para las prendas de moda de temporada, estos ciclos cortos de producción permiten ganar en flexibilidad y ajustar los pedidos a la demanda real del mercado”.

Portugal lidera la producción de camisetas de algodón de buena calidad, mientras que Marruecos es una potencia en confección. Buena parte de ese tipo de producción que antaño se realizaba en España y Portugal se ha derivado al mercado marroquí, incluso con inversiones españolas. Turquía, por su parte, es un especialista en tejido vaquero.

El ‘fenómeno Prato’

En el último ejercicio, las compras a Italia sumaron 836,5 millones. Esta cifra, el equivalente a casi el 8% del total de importaciones, se explica por el fenómeno Prato. En los alrededores de Florencia se ubica la mayor Chinatown de Europa, con más de 3.000 empresas que se han especializado en la fabricación textil y que cuenta a su favor con la etiqueta made in Italy. Fuentes del sector explican que allí se surten diferentes cadenas multimarcas y nuevas firmas de moda como Cossette, Poète, Brandy Melville o Renatta & Go. Italia se mantiene, además, como el líder en producción artículos de lujo junto a Francia.

Inditex es el paradigma de la producción en proximidad, que supone alrededor del 50% del total, concentrada en España, Portugal, Turquía y Marruecos. El propietario de Zara no detalla el peso del mercado asiático, pero rondaría un tercio del total, mientras que el resto se reparte entre otros países europeos y América. El grupo presidido por Pablo Isla mantiene una estrecha relación con sus proveedores, a los que supervisa y obliga a cumplir sus normas de calidad, salud y seguridad.

Mango, por su parte, tiene sus centros de producción muy diversificados a nivel geográfico. Subcontrata a fábricas de China (40%), Vietnam (17%), Marruecos (11%), Turquía (11%) e India (7%), entre otros. Cuenta en total con 258 proveedores y sus 105 millones de prendas anuales se confeccionan en 487 fábricas.

La cadena utiliza dos sistemas de producción: el primero consiste en el encargo de una prenda para adquirirla ya acabada. Una segunda fórmula consiste en que Mango compra las materias primas y las envía a los proveedores para su confección. El primer modelo supone un 75% de su producción y el segundo, un 25%, aunque la compañía está intentando incrementar los encargos mediante la segunda fórmula porque supone más trabajo para el grupo, pero abarata los costes.

Mientras, Desigual tiene dos zonas de producción: la asiática, donde subcontrata la fabricación de sus prendas a centros de India y China, principalmente, y Europa, en países como España, Turquía, Portugal. También fabrica en Marruecos. El grupo se caracteriza por un tipo de prenda muy elaborada, con mucha mezcla de tejidos y un proceso de elaboración trabajado. Por ello, una gran parte de la producción se realiza en Asia, donde existen proveedores muy especializado en el tinte de tejidos, estampados, patchwork y bordados. En Europa, Desigual cuenta con proveedores más especializados en otros sectores, como la marroquinería.

Con todo, el Lejano Oriente sigue siendo el principal suministrador del ropero nacional. Junto a China destaca Bangladesh, de donde procede casi una de cada diez prendas importadas por la industria española.

El boom de Bangladesh se explica por contar con uno de los costes más bajos del planeta, que han convertido a la producción textil en una de las principales fuentes de ingresos del país. Por su parte, India es una potencia textil que aún no ha desarrollado toda su capacidad productiva y que está infrautilizada por los problemas en el cumplimiento de los acuerdos por parte del proveedor.

Autor: I. Elizalde, R. Ruiz y M. Anglés

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