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BILDERBERG, un CLUB DE LOS "AMOS DEL MUNDO"

16/03/2003 

A este club de las élites del imperiAlisimo trilateral fue invitado el ex director del diario EL PAIS, Juan Luis Cebrián, exdirector de TVE en la España franquista, y hoy lugarteniente del trilateralista Jesús de Polanco. Este club de Bilderberg planificó y controló la Transición española.

El secreto y los rumores rodean esta institución elitista que se define como un «foro de reflexión»

Durante cuatro días, del 24 al 27 de mayo del pasado año, el Club Bilderberg se reunió con la mayor de las discreciones. Este poco conocido organismo integrado por un centenar de líderes planetarios celebra desde 1954 su encuentro anual bajo los auspicios de tres personalidades de envergadura mundial: el riquísimo hombre de negocios norteamericano David Rockefeller; el presidente de Fiat, Giovanni Agnelli; y el ex secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger.
La lista de invitados cuenta con lo más selecto de la élite político-económica mundial: grandes gestores de empresas como el alemán Jürgen Schrempp (DaimlerChrysler), el español Matías Rodríguez Inciarte (BSCH), el suizo Daniel Vasella (Novartis), el finlandés Jorma Ollila (Nokia), el norteamericano Steve Case (AOL Time Warner), el francés Bertrand Collomb (Lafarge); políticos como el británico Kenneth Clarke (ministro de Asuntos Exteriores) o los senadores norteamericanos, John Kerry y Chuck Hagel y editores como Donald Graham. También es fácil cruzarse con banqueros como Karl Otto Pöhl (ex presidente del Bundesbak), James Wolfensohn (presidente del Banco Mundial), el francés, Jean-Claude Trichet (gobernador del Banco de Francia), su compatriota Michel Camdessus (ex director del FMI) e incluso con representantes de las monarquías europeas, como las reinas Sofía de España o Beatriz de Holanda.
¿Por qué se reúnen todas estas personalidades? ¿Para hablar sobre la situación mundial? Como no existe información oficial, sólo se filtran algunos fragmentos de esas reuniones. Según el diario sueco «Expressen GT», los participantes abordaron este año la crisis alimentaria, la ampliación de la UE, el porvenir de la OTAN y los proyectos militares de EE.UU, la llegada al poder de Silvio Berlusconi y las relaciones con China y Rusia. «Bilderberg no es un club secreto, es un club privado», responde un miembro de este organismo a un periodista.
¿Privado? Entonces ¿por qué participan personalidades públicas? ¿Por qué 123 policías vigilaron la zona con tanto esmero? «Nuestras fuerzas policiales fueron reagrupadas en esta zona para controlar los excesos de velocidad de los ciudadanos que viajan durante el fin de semana de la Ascensión», asegura el portavoz de la policía. «No somos conspiradores» nos dijo Daniel Vasella antes de acudir a la reunión. Y desde luego es difícil imaginar que todas estas personalidades tomen decisiones de cualquier tipo cuando se reúnen. Pero el secreto excita la curiosidad y la imaginación más desbordada. El mutismo de Bilderberg alimenta todo tipo de rumores: su fundador, el príncipe Bernardo de Holanda, fue salpicado por el escándalo Lockheed y, debido a sus problemas, el club no se reunió en 1976. Peor todavía: una publicación británica de izquierdas, «Big Issue», afirma que, en el transcurso de una reunión, responsables de la OTAN decidieron permitir a Rusia bombardear Chechenia; Jim Tucker, un periodista norteamericano próximo al derechista Pat Buchanan, asegura que los «dirigentes de Bilderberg desestabilizaron a Margaret Thatcher por su oposición al euro».
El club tiene un comité directivo que fue presidido durante mucho tiempo por lord Peter Carrington, ex secretario general de la OTAN, un consejo integrado por una decena de sabios (entre ellos, David Rockefeller y Giovanni Agnelli) y un consejo de representantes de los principales países occidentales. Estos representantes invitan a dos personas más. El cóctel ideal lo componen un político de alto rango, un empresario de la industria o un banquero, y un intelectual (profesor o periodista). Uno de los objetivos que persigue el club consiste en sensibilizar a los políticos sobre las necesidades de la economía y del sistema financiero internacional. Bill Clinton se acercó en 1991, justo antes de acceder a la presidencia de EE.UU.; Tony Blair asistió a la reunión de 1993. El italiano Renato Ruggiero, ex director de la OMC, también formó parte de este club. ¿Acaso ha sido por azar que dos de las principales figuras de Bilderberg, Agnelli y Kissinger, hayan multiplicado las gestiones hasta conseguir que Berlusconi nombrara a Ruggiero ministro de Exteriores?
¿Qué buscan los miembros de este club elitista? Los responsables de Bilderberg no han escogido al azar la tranquila ciudad de Göteborg. Los responsables de Bilderberg, acosados por los movimientos contrarios a la globalización, tienen que escoger entre la peste -abrirse a la prensa y banalizarse- como muchos dicen que le ha ocurrido a Davos, y el cólera -mantenerse en secreto arriesgándose a atizar los rumores de que dirigen el mundo en la sombra.

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