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Estamos hartos de guerras

26/08/2015 

Decenas de miles de personas han muerto en 20 meses de guerra en la que se han registrado atrocidades por ambos lados en Sudán.

El mismo día en el que se cumplía el plazo exigido por la comunidad internacional, los dos bandos que pugnan por el poder en Sudán del Sur volvieron a compartir mesa en Adís Abeba. Sin embargo, un inesperado giro protagonizado por el presidente, Salva Kiir, impidió que se firmara el acuerdo de paz.

Después de darle un rápido apretón de manos a Riek Machar, que ya había estampado la firma en el documento, Salva Kiir se negó a firmar alegando necesitar un plazo adicional de 15 días.

El propio Kiir y el líder de los rebeldes, Riek Machar, se habían reunido junto a los presidentes regionales en Etiopía "bajo una gran presión diplomática", según aseguró el presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta. Inicialmente Kiir había dicho que no acudiría a las conversaciones argumentando que no sería posible lograr un acuerdo de paz eficaz porque las fuerzas rebeldes estaban divididas. "Una paz que no se puede sostener no se firma. Uno debe firmar algo que va a suceder. Si se firma y mañana volvemos a la guerra, ¿qué hemos logrado?", se preguntaba Kiir antes de la cita.

Sin embargo el lunes, representantes autorizados del Gobierno de Sudán del Sur llegaron a rubricar el borrador de paz propuesto. Machar, que ya había firmado el documento, decía haber esperado mayores concesiones por parte de Kiir, desconociendo aún que este no firmaría el pacto.

Según explicó Seyoum Mesfin, mediador regional, el equipo de Kiir alegó ciertas "reservas" y pidió 15 días para realizar consultas antes de firmar el pacto.

Mientras, en el campo de desplazados de Bentiu, miles de personas se manifestaron para pedir que ninguna nueva postergación obstaculizase un acuerdo que pudiese poner fin a las hostilidades. "Estamos hartos de guerras. Queremos volver a cultivar nuestros campos y ofrecer educación y un futuro a nuestros hijos", dijo uno de los ancianos presentes en el campo al Sudan Tribune.

En medio de la gravedad, una buena noticia es que el Ejército ha levantado el bloqueo de la ayuda en las zonas rebeldes, donde la situación era calificada por la ONU como desesperada. Desde junio, el ejército impedía la llegada de barcas con ayuda a través del río al Alto Nilo y prohibía los vuelos con alimentos dirigidos a Malakal, la capital del estado.

Decenas de miles de personas han muerto en 20 meses de guerra en la que se han registrado atrocidades por ambos lados. Casi 200.000 personas se encuentran parapetadas en busca de protección en las bases que Naciones Unidas mantiene en el país.

Fuente: Mundo Negro

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